UN PASEO
Para la diosa Selene la reina de mi vida, que presta la luna a la
noche, que gobierna las olas del mar, que golpe a golpe hacen que
recuerde que tú, Selene, seas mi estrella, el sueño de los sueños.
¿Me das la mano cariño?. Me gusta sentir tu mano entre mi mano,
enredando tus dedos en los míos y sintiendo que estás ahí, los más
lejos, ami lado.
Como puedes observar, cariño, el cielo está despejado y el sol se
está escondiendo. Hoy ha sido un día duro para él pues ha tenido que
luchar mucho contra el frío. El cielo queda raso, pues hoy que estás
tu de paseo todas las estrellas quieren verte de paseo a orillas del
Duero. Todas quieren observar como la diosa Selene brilla y se
refleja en la aguas del Duero.
Los árboles están desnudos, son de color oscuro, las piedras grises
con pequeños árboles que crecen por toda la ladera.
Vamos por un camino que tiene a la derecha el Duero y por la
izquieda la ladera con árboles que ya no son verdes sino oscuros.
Parece que llevaran un manta de cuero. El camino es estrecho con
árboles y bancos donde los enamorados se sientan para decirse lo se
quieren.
Al fondo hay una iglesia. La iglesia de San Saturio. La iglesia está
encima de unas rocas que se suspenden en el aire por encima del río
Duero.
La tarde esta serena, muy fría, muy pura. Se oye el agua del río con
su música incansable, las estrellas se pelean por ver a la diosa
Selene que en su paseo adorna con su reflejo las aguas del Duero
mientras yo paso a paso siento que de verdad:
TE QUIERO.
